domingo, 6 de abril de 2014

LA HUELLA DEL PAJARILLO

La Huella del pajarillo, hecho sucedido en la Sierra del Pajarillo. Por sus características es única en el planeta, y propone actualmente reflexiones profundas del porqué esa nave observada por testigos de Excepción: un niño de 12 años GABRIEL GOMEZ, y su abuela hoy fallecida la señora ESPERANZA GOMEZ.En su momento los investigadores de campo dejaron establecido que algo tuvo que dejar el que una nave de estas proporciones pasara cerca de Capilla del Monte y nos dejara esta Huella.Jorge Suárez, en su momento era Director de Turismo y Secretario de Gobierno.Ante el anuncio de un vecino se propuso ir, y frente a esto que era raro, asombroso y sin explicaciones, pensó en llevarlo a la prensa donde el tenía ingreso por su tarea en Turismo. Radio Universidad es la radio y da espacio a la noticia, en ese momento el señor CLAUDIO SALINAS, propone la nota.Telan, Agencia de Noticias del Mundo, toma la noticia que estaba propuesta desde un estamento gubernamental.
La noche del 9 de Enero de 1986,en una finca rural ubicada a metros de la ruta provincial 17 que corre paralela a la sierra del pajarillo, se encontraban tres integrantes de la familia Gómez  Doña Esperanza, su hermana Sara y  su nieto Gabriel de 12 años de edad. Siendo, pasada las 22 horas se encontraban a la luz de un farol de kerosene, ya que por aquellos años la casa no tenía energía eléctrica, jugando una partida de naipes. La noche era muy calurosa como corresponde a la época estival de la región al norte del Valle de Punilla, por ello las puertas y  ventanas de la modesta vivienda se encontraban abiertas; de pronto doña Esperanza cree escuchar el ruido de un auto que parecía llegar a la finca. Al fijar su atención en este sonido interrumpió el juego que también habían percibido Sara y Gabriel. A continuación vieron que una potente luz roja penetrando por ventanas y puertas, iluminó toda la habitación; ante el estupor de los tres, se incorporaron de sus sillas y se dirigieron hacia la ventana que da al frente de la casa y vieron una luz roja muy grande que corría de un lado al otro por las lomadas del Pajarillo y momentos después la vieron sobrevolar la chacra y luego se poso sobre el sauce que se encontraba a unos diez metros de la casa. Doña Esperanza sintió mucho miedo ya que pensó que esa luz podía dejarlos ciegos porque la luz era verdaderamente enceguecedora, y  junto a Sara se retiró a las habitaciones interiores mientras llamaban enérgica mente a Gabriel que se había quedado inmovilizado en la ventana observando ese extraño objeto que tanto pánico le había provocado a su abuela y a su tía.
Doña Esperanza le dijo a Gabriel si quería cerrara la ventana. Cuando fue a cerrarla, a través de la reja vio la luz. De pronto esta prendió la luz roja y no la pudo ver bien, pero cuando se prendía la clarita, lo podía ver mejor. Se veía cada vez más grande y se movía balanceándose y cuando apagó la luz roja la pudo ver bien. 
“Era una cosa redonda con esas ventanillas. A la altura de estas, alumbraba la luz roja y la de arriba era clarita, me dio mucho miedo y luego de cerrar la ventana me acosté pero la espíe por la ventana de mi habitación mientras pensaba que el ruido que escuchamos al principio pudo ser un auto pero nada tenia que ver con la luz que vi. porque esta no hacia ruido, si realizaba constantes cambios de luces entre la clarita y la roja; inclusive cuando esta se apagaba, se apreciaba una pelota achatada que mostraba desde los bordes externos unas líneas de luz blanca, como tubos fluorescentes que se dirigían a su centro. Mi abuela no cree en estas cosas pero lo que vi no era un avión y no hacia ruido.”-esto era lo que decía Gabriel.
A la mañana siguiente llegó a la casa el hijo de Doña Esperanza, Manuel Gómez, que regresaba de su trabajo nocturno y al pasar por la ruta frente al Pajarillo observo una extraña mancha ovoide de color negro sobre la ladera sur-este del Pajarillo. Al comentar luego con su familia esta circunstancia, estos le relataron la noche de miedo que habían pasado. Gabriel se interesó por la ubicación de la extraña huella y así pudo certificar que estaba en el mismo punto desde donde el creyó ver venir el objeto en dirección a la casa de su abuela. Fue tanta la sorpresa de Manuel por el relato de su familia y la aparición de esa fracción de pastos quemados en la sierra, que decidió ensillar dos caballos y acompañado de Gabriel se dirigieron al lugar.
Así fue como por fin llegaron al lugar. A Gabriel le pareció raro lo que veía. Estaba todo quemado en una gran superficie pero de una forma curiosa ya que la paja brava estaba quemada en la parte superior, de abajo nada; algo muy diferente a los acostumbrados incendios forestales que son tan frecuentes en la zona.Días después, como Secretario de Gobierno de la Municipalidad de Capilla del Monte, recuerdo:”Una mañana llegó a mi despacho un vecino relatándome que en la zona del Pajarillo había aparecido una extraña mancha quemada justo frente a la finca de los Gómez. Esto no se porque me llamó la atención y comenté el incidente con el señor Intendente, ,Don Diego Sez quien casualmente era amigo personal de la familia Gómez.
Y de pura curiosidad organizamos una excursión a la zona. La comitiva se completó con la presencia del entonces Diputado provincial Andrés Argañaraz, el fotógrafo Municipal Don Raúl Ochonga, el señor Intendente, el menor de sus hijos y yo.Cuando llegamos a la zona estaba lloviendo y las nubes tenían un plafón muy bajo. Llegamos a la finca donde nos recibió Doña Esperanza amablemente, a quien interrogamos sobre lo sucedido días atrás.Doña Esperanza nos relató todo el miedo que habían vivido aquella noche, pero nos sugirió que habláramos con Gabriel ya que el era quien más sabía del suceso.
Para ello teníamos que desplazarnos unos kilómetros hacia Ongamira, donde el niño se encontraba jugando con unos amiguitos y hacia allí nos dirigimos. Hallamos a Gabriel jugando con sus amiguitos. Este era un niño común, con esa imagen de ingenuidad que tienen los niños de su edad en esta parte de Córdoba. Nos narró con total simpleza los hechos ocurridos en la noche del 9 de enero; inclusive dibujo en el suelo arenoso del lugar en donde nos encontramos, la forma del objeto que el vio aquella noche.
Nos narró también la excursión que realizó con su tío Manuel para comprobar aquella misteriosa quemazón sobre la ladera del Pajarillo y ante nuestra consulta se ofreció a llevarnos hasta el lugar donde según él, se podía ver con total propiedad esa extraña mancha. Subimos a los autos y nos dirigimos al lugar.Cuando llegamos al lugar nos dimos cuenta que ya habíamos pasado por el sitio desde donde se observaba la misteriosa marca que no vimos por las nubes bajas que presentaba una pequeña tormenta de verano. Al descender del auto, la visión de esa especie de pelota negra que quizás alguien había olvidado sobre esa vegetación verde esmeralda, brillaba de una manera especial como consecuencia de la lluvia caída momentos antes.
El espectáculo era fascinante. Raúl, el fotógrafo municipal preparó sus cámaras y comenzó a registrar imágenes que al correr de los años se fueron convirtiendo en un documento formidable que luego recorrió todo el mundo. Mientras los demás nos interrogábamos con la vista ¿que era aquello?, estuvimos realizando distintas consideraciones quizás todas ellas tan absurdas, como equivocadas. Luego nos dispusimos a desandar el camino hacia Capilla del Monte.
Al llegar se me ocurrió informar a La radio de la Universidad de Córdoba este extraño hecho. El conductor del programa que se emitía en esos momentos me permitió salir al aire para contar lo sucedido en el Pajarillo. Este informe lo copió la agencia de noticias TELAM, que lo transmitió al País y a todo el mundo. Luego. a los pocos días una legión de periodistas, investigadores y curiosos, por que no?,comenzó a llegar al lugar. Sin saber absolutamente nada ,un investigador del equipo de Fabio Zerpa, causalmente había elegido a Capilla del Monte para pasar sus vacaciones, el señro Hector Antonio Picco,(ahora vive en Capilla del Monte). Durante el viaje hubo de hacer una parada en Villa Carlos Paz y en una kiosco de venta de diarios se enteró desde los titulares de los matutinos que algo misterioso había sucedido en una Sierra llamada del Pajarillo. Enseguida su fino olfato de investigador le indicó que podía estar ante un fenómeno unido a la temática OVNI. Y para colmo el suceso había ocurrido cerca de el lugar donde pasaría unos días de descanso. Al llegar a Capilla del Monte, se alojó en el camping Municipal y una vez instalado se dirigió a entrevistar a Jorge Suárez, funcionario de Gobierno municipal que había informado a la prensa sobre los detalles del acontecimiento. Luego de la reunión donde se interesó de los pormenores del caso, solicitó del funcionario ayuda para trasladarse al lugar, entrevistar a los testigos y si era lo que suponía comenzar con la investigación de campo. Luego en la finca de los Gómez, y realizar la entrevista con los testigos, su experiencia en la investigación le hizo reparar en un detalle que los funcionarios habían dejado pasar. El sauce en donde Gabriel avistó detenido el objeto, 24 horas después comenzó a deshojarse como si algo misterios hubiera acelerado su tiempo biológico. El investigador recogió algunas de aquellas hojas, las puso en una bolsa de plástico, para luego ser analizadas en laboratorio. Pero mucho antes de estas conclusiones científicas, aquel añejo sauce protagonizó otro hecho sorprendente.
A  los pocos días, comenzó a florecer nuevamente para recuperar todo su hojas y seguir su vida normal como si nada hubiera pasado. ¡ ¡Si!,...algo había pasado, meses después me envió un informe realizado en un importante laboratorio de Buenos Aires donde se pudo comprobar que aquella "cosa" que Gabriel vio detenida sobre la copa del sauce, por un método desconocido "chupo" toda la clorofila de aquel árbol.Esta realidad se comprobó tratando de hidratar las hojas, cosa que resulto imposible. Vale la pena puntualizar que esta circunstancias habían podido certificarse en otros descenso de OVNIs en distintas partes del mundo. Conclusiones atípicas, también ofrecieron los estudios realizados con los insectos, la tierra, las cenizas, la poca vegetación que quedó sin mientras la sociedad capillense después de este fenómeno se psicotisó de una manera tan sorprendente como natural. Los periodistas e investigadores siguieron llegando tratando de descubrir la verdadera entidad del fenómeno.
Quien llevó una inteligente y silenciosa investigación de campo fue el licenciado Ángel Díaz, reiteradamente y en solitario volvió al Pajarillo para rastrear todos los elementos que se pudieran recoger sobre el terreno. Esta paciente investigación fue dejando la conclusión que estábamos ante un hecho muy misterioso pero que encajaba con el fenómeno OVNI, máxime si se lo unía a los relatos de la familia Gómez.
SEGUNDA FASE HUELLA DEL PAJARILLO

El hecho que vamos a narrar se produjo un año y medio después más precisamente en agosto de 1987. 
Una tarde mientras tomaba café con unos amigos en un bar del pueblo, se acerca a nuestra mesa un conocido y me pregunta, ¿Suárez, hace mucho que no va por el Pajarillo? Y le dije que efectivamente hacia mucho tiempo que no iba por la zona. Entonces me sugirió, porque no va?¡¡¡. Me quedé interrogándolo con la mirada: vaya!!, se va a llevar una sorpresa, insistió y se fue. Me quedé pensando y preguntándome:¿Que podía haber pasado?.En un momento recordé que un voraz incendio de los tantos que se producen en la zona muchas veces provocados y otras en forma natural, se había llevado por delante muchas hectáreas de pastizales que tapizan las laderas del Pajarillo. Pero que podía significar esto?..Y decidí averiguarlo al día siguiente.Luego de almorzar monté en mi camioneta para recorrer los pocos kilómetros que separan Capilla del Monte con el lugar donde encontramos la huella el año anterior. Luego de transitar por el tramo de asfalto de la ruta ingresé al camino de ripio que luego de pasar por Quebrada de Luna se llega a las enigmáticas Cuevas de Ongamira, no sin antes admirar una vez más las imponentes formaciones de los Terrones que se aprecian a la distancia desde el camino.
Durante el viaje pude apreciar la importancia del incendio ocurrido horas antes. Hacia la izquierda del camino se advertía sobre el faldeo de la sierra, solo tierra quemada con algún matiz de gris a los pies de algún árbol, producto de la ceniza de su propio tronco quemado.Al llegar al lugar, al sitio desde donde habíamos avistado la huella el año anterior que se identificaba por la existencia de una alcantarilla. Detuve el vehículo y me bajé. Al levantar la vista hacia la Sierra me quedé congelado. Allí, en el mismo y exacto lugar donde habíamos descubierto aquella fenomenal "pelota negra" depositada sobre el verde esmeralda de la paja brava; ahora la   encontraba, sobre un terreno de color negro profundo, producto del incendio, la misma "pelota”, pero en este caso de un color amarillo que contrastaba con lo negro del incendio. Fue tan grande la impresión que me causó, y no tengo vergüenza en confesarlo, lágrimas de emoción comenzaron a deslizarse por mi  rostro.Yo por esas fechas me había interesado muy especialmente en el tema OVNI como ya comenté, pero también había "otras experiencias" que me habían marcado muy profundamente, por lo que quizás, sirva para explicar mi estado emocional de aquellos momentos. O, por qué comenzaba a comprender que aquella huella, hoy conocida en todo el mundo como "La Huella del Pajarillo”, sugería  algo mucho mas serio que el simple hecho de una marca,  producto de la presencia de aquella nave que avistó Gabriel desde la casa de su abuela.Quizá era la confirmación de la importancia de aquella Huella, ya que de ella se dijo que había sido quemada con fines turísticos, y entonces ahora la presencia de algo misterioso y desconocido nos desafiaba con esta segunda fase a que explicarnos lo inexplicable. Días después que concurrimos al mismo lugar donde estaba la huella con Fernando Gabriel Sansó periodista de radio universidad de Córdoba y realizamos una prueba sobre el terreno. Encendimos fuego a la paja brava y la misma se quemaba con facilidad.... Y nos preguntábamos con Fernando ¿qué pasó durante el incendio? ¿Cómo se explicaba que no se hubiera quemado  ese rubio pastizal que tenía la misma combustibilidad que su similar del exterior y se había consumido totalmente quedando sobre el terreno, solamente las piedras....Esa pregunta, quizás encontró respuesta cuando el Ingeniero del equipo de televisión de la TV de España que con Juan José Benítez y el Dr. Fernando Jiménez del Oso en la parte periodística realizaban unas tomas en la huella, encontró a través de los equipos inalámbricos de grabación se comprobó una interferencia que entorpecía la tarea de Don Pepe Nogueira. En la opinión de los periodistas, como hipótesis para explicar esas interferencias, aquella nave ancló sobre el terreno una energía desconocida que como efecto de campana, protegió la huella del fuego.

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